Fije
las reglas inmediatamente y sea consecuente con ellas.
Evite las situaciones que promuevan un comportamiento inadecuado.
Observe a su mascota y proporciónele el cuidado que
necesita para ser atendido.
Supervise a su mascota, atiéndalo sin ceder en su
educación.
Anime el buen comportamiento con alabanzas, caricias y alguna
golosina por sorpresa.
Corrija los malos comportamientos y proporcione alternativas
positivas.
No lo castigue o fuerce físicamente; esto puede conducir
a conductas como morder o la agresión.
No lo anime a la agresión ni juegue a morder. Puede
disuadirlo de morder, parando el juego en cuanto lo haga:
así verá que morder no es divertido.
Relacione a sus mascotas con la gente, los animales y los
ambientes donde usted quiere que vivan. |