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La
llegada del cachorro al hogar:
Debemos preparar un lugar en donde queramos que nuestro
cachorro descanse, podemos poner en este lugar una manta
o un moisés, que el bichon sabrá agradecerle,
ya que les encanta disfrutar de una linda cama.
Es necesario tener en cuenta que el cachorro necesitará
un tiempo para explorar y familiarizarse con el nuevo hogar,
es importante que conozca a los otros animales de la casa,
en caso de haberlos. Los bichon no son perros que se queden
en un rincón gimiendo desesperadamente. Lo más
probable es que el cachorro corra por toda la casa.
No conviene estar todo el día encima de él,
llamándolo constantemente y acariciándolo,
porque necesita dormir bastantes horas y debe aprender a
estar solo durante algún tiempo.
Hay que tener cuidado con los cables, enchufes y plantas
del suelo. Asimismo es preciso retirar de su alcance los
productos de limpieza, pinturas y similares. Tampoco es
bueno que haya papeles u objetos por el suelo porque los
cachorros suelen morder o comer cualquier cosa que encuentran.
El papel aluminio puede ser fatal para ellos.
No conviene que se suban a los
sillones o a la cama, sino estamos seguros de permitírselos
siempre, ya que será muy difícil erradicar
el vicio.
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La primera noche:
Es conveniente llevar la cama del
cachorro a nuestra habitación para que no se sienta
solo. Podemos calmarlo con palabras tranquilizadoras o caricias,
pero no dejarlo subir a la cama “sólo por esta
vez”, a no ser que aceptemos dormir con el perro toda
la vida. La coherencia es la virtud fundamental de un buen
dueño.
Otras estrategias que podemos utilizar pueden ser: darle
una mantita que conserve el olor de la madre; para simular
los latidos del corazón de la misma podemos colocar
una reloj despertador envuelto en un trapo suave; también
podemos ofrecerle un peluche cálido y suave, puede
ocurrir que el peluche le haga compañía o
que el cachorro lo muerda para dar salida a su nerviosismo,
en ambos casos se logrará el resultado deseado.
De todos modos, nuestra experiencia personal ha sido muy
grata y solamente hemos recurrido a situar los moisés
en nuestra habitación por unas noches, y nunca escuchamos
un gemido, ni un lamento.
La comida del cachorro:
Intente continuar con la alimentación
que se le viene proporcionando en el criadero, y en caso
de querer cambiarla debe hacerlo en forma paulatina. Procure
que sea un alimento de buena calidad, que cubra con las
necesidades nutricionales del cachorro.
Es muy importante administrar la comida al perro siempre
a la misma hora y en el mismo lugar. De este modo no nos
pedirá comida a todas horas.
El comedero no debe estar todo el día a disposición
del perro, sino que se le retirará una vez que haya
terminado de comer. Si es mal comedor se le puede dar un
margen de 15 o 20 minutos, una vez transcurrido este tiempo,
se le retirará el plato, sin darle absolutamente
nada más hasta la próxima comida. De ninguna
forma lo perjudicaremos, ya que si tiene hambre comerá
inmediatamente en la siguiente comida; siempre y cuando
no le demos bocadillos entre las mismas.
Otro elemento a resaltar es no convidarle de nuestra plato
cuando estamos comiendo, puesto que nuestra comida no es
adecuada para ellos y puede enfermarlos (debido por ejemplo
a los condimentos) y a su vez estamos generando una conducta
indeseada de la cual más tarde nos arrepentiremos,
ya que el perro comenzará a mendigar comida cada
vez que nos sentemos a la mesa.
A diferencia del alimento, siempre debe tener a su disposición
agua limpia y fresca. Procure cambiar el agua de forma regular,
ya que los cachorros siempre tienen tendencia a jugar con
ella.
Educar al cachorro a hacer sus necesidades en el lugar correcto:
El sitio donde debe hacer sus necesidades será siempre
el mismo. Recomendamos comenzar poniendo papel de diario
en el lugar escogido a fin de que se familiarice con el
mismo. Allí es donde lo llevaremos después
de las comidas, de beber, al despertar a la mañana
y luego de haber corrido y jugado un cierto tiempo. Es imprescindible
premiar al cachorro cuando haga en el lugar previsto.
Para ello es necesario dedicarle al cachorro gran parte
del día y estar pendiente del mismo para poder estar
presentes en el momento en que logra el objetivo que le
hemos propuesto. Aunque puede ser desgastante por unos días,
hay que pensar que el no llevarlo a cabo nos representa
quedarnos con un comportamiento negativo, el cual nos dará
dolores de cabeza por muchos años. |